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La diarrea se produce cuando su niño tiene evacuaciones intestinales frecuentes y blandas o acuosas. A menudo, la diarrea es producto de un virus que infecta el revestimiento interno de los intestinos.

A veces una infección bacteriana o parásitos puede causar la diarrea. También se puede producir por la ingestión de ciertas comidas, bebidas o antibióticos.



La diarrea también puede ser producto de alguna enfermedad que afecta la absorción de los alimentos en los intestinos.


Signos y síntomas de diarrea severa
La diarrea severa puede ser perjudicial porque causa deshidratación. La deshidratación es la pérdida de líquido en el cuerpo. Los bebés pueden perder mucho líquido muy rápidamente. 

Los signos de deshidratación pueden incluir:

boca seca;

menos lágrimas al llorar;

ojos hundidos;

no orina (hace pis) con la frecuencia habitual;

orina de color oscuro;

fontanela (la “zona blanda” en la parte superior de la cabeza del bebé) hundida en los bebés de menos de un año;

poca energía.
La diarrea puede durar hasta 1 semana

La diarrea puede durar de uno a 7 días. En este lapso, dele de beber a su niño una cantidad abundante de líquido para prevenir la deshidratación. Su niño debe seguir comiendo para mantenerse saludable.

Cómo cuidar en casa al niño con diarrea

Diarrea en bebés alimentados a pecho


Durante los primeros meses de vida, es normal que muchos de estos bebés tengan evacuaciones intestinales muy blandas. Si hay un aumento súbito en la cantidad de movimientos intestinales, puede ser que el bebé esté teniendo diarrea. Entre otros signos de diarrea se cuentan las heces que contienen mucosidad o sangre. Las heces con muy mal olor también pueden ser un signo de diarrea. Si piensa que su bebé tiene diarrea continúe amamantándolo, pero hágalo con más frecuencia. No deje de amamantar cuando el bebé tiene diarrea.

Si la diarrea es severa o si nota signos de deshidratación, puede ofrecerle una solución de rehidratación oral como Pedialyte. Déle Pedialyte entre las comidas o después de las mismas. La solución de rehidratación oral NO debe reemplazar a la leche materna.

Si el bebé no toma bien el pecho, utilice un gotero para darle leche materna extraída o solución de rehidratación oral. Déle 1 cucharadita (5 ml) de leche materna extraída o solución de rehidratación oral cada 3 minutos. Aumente la cantidad según la tolere. Cuando el bebé no haya vomitado en el transcurso de 4 horas, intente amamantar nuevamente.

Si por algún motivo debe suspender la lactancia materna, asegúrese de bombear sus pechos hasta que pueda continuar amamantándolo. No le dé a su bebé ningún otro tipo de líquido, como jugo, agua de arroz, bebidas deportivas, té o bebidas caseras.

Si su bebé come alimentos sólidos y tiene diarrea, continúe con su dieta habitual. Si vomita, ofrézcale leche materna o solución de rehidratación oral, como se describe anteriormente. Cuando hayan transcurrido 4 horas sin que vomite, puede ofrecerle alimentos simples. Entre estos se cuentan los alimentos de bajo contenido en azúcar y fáciles de digerir, como cereal o plátano pisado. Los bebés generalmente pueden volver a su dieta habitual al día siguiente.

Diarrea en bebés alimentados con preparado para lactantes

Los bebés alimentados con preparado para lactantes deben continuar con la fórmula habitual mientras tienen diarrea. No diluya el preparado.

Si su bebé no vomita, ofrézcale tanto preparado para lactantes como desee. Ofrézcale alimentarse con más frecuencia de lo habitual.


Si su bebé vomita el preparado para lactantes, utilice una solución de rehidratación oral, como Pedialyte o solución electrolítica pediátrica. Dele 1 cucharadita (5 ml) de solución de rehidratación oral cada 2 a 3 minutos. Continúe hasta que el bebé pueda tolerar cantidades más grandes sin vomitar. Trate de darle al menos 2 a 3 cucharaditas por cada libra de peso (20 ml por kilogramo), cada hora mientras esté despierto. Cuando hayan transcurrido 2 horas sin que su bebé vomite, vuelva a ofrecerle el preparado para lactantes. Asegúrese de seguir dándole cantidades pequeñas de solución con más frecuencia.

Si su bebé sigue vomitando el preparado habitual por un período de más de un día, comuníquese con el médico. No le dé ningún otro tipo de líquido, como jugo, agua de arroz, bebidas deportivas, té o soluciones caseras.

La diarrea en bebés que comen alimentos sólidos

Si su bebé come alimentos sólidos y tiene diarrea, continúe con su dieta habitual. Si vomita, ofrézcale preparado para lactantes o solución de rehidratación oral, como se describe anteriormente. Cuando hayan transcurrido al menos 4 horas sin que vomite, puede ofrecerle alimentos simples. Entre estos se cuentan los alimentos de bajo contenido en azúcar y que sean fáciles de digerir, como cereal o plátano pisado. Los bebés generalmente pueden volver a su dieta habitual al día siguiente.

Diarrea en niños pequeños

Si la diarrea es leve, puede limitar el consumo de jugos, gaseosa de jengibre y otras bebidas gaseosas. Estas bebidas contienen azúcares que empeoran la diarrea. Las bebidas que contienen cafeína, como las bebidas cola, también empeoran la diarrea.

Si la diarrea es frecuente y muy acuosa, dele de beber al niño una gran cantidad de líquido. Si su niño muestra signos de deshidratación, puede darle una solución de rehidratación oral (como Pedialyte, Enfalyte o solución electrolítica pediátrica). A muchos niños no les gusta la solución de rehidratación oral debido al gusto salado. Es posible que prefieran la solución cuando está fría. Algunos niños prefieren los chupetines helados de solución de rehidratación oral. Estos se consiguen en las tiendas de comestibles y en las farmacias.

También puede tratar de darle un poco de sabor a la solución de rehidratación oral mezclándola con jugo. Use una proporción 1:2 (1 parte de jugo y 2 partes de solución de rehidratación oral). Si no existe la opción de la solución de rehidratación oral, ofrézcale al niño una bebida electrolítica deportiva como Gatorade. Antes de administrar estos tratamientos a su niño, consulte a su médico.

Si su niño vomita, evite darle alimentos sólidos. Asegúrese de ofrecerle una cantidad abundante de líquido. Dele a su niño 1 ó 2 cucharaditas de líquido cada 5 minutos. Aumente la cantidad según la tolere. Si no ha vomitado en el transcurso de 4 horas, entonces puede comenzar a darle alimentos sólidos otra vez.

Cuando han tenido vómitos o diarrea, lo que muchos niños pueden digerir con mayor facilidad son los alimentos simples y ricos en almidón. Ejemplos de este tipo de alimentos incluyen cereales, pan, galletas, arroz, fideos, papas y plátanos. Su niño debería seguir comiendo alimentos sólidos mientras tiene diarrea. Una buena nutrición lo ayudará a recuperarse.

Diarrea en niños de 3 años y mayores

Si la diarrea es leve, limite el consumo de jugos, gaseosa de jengibre y otras bebidas gaseosas. Estas bebidas contienen azúcares que empeoran la diarrea. Las bebidas que contienen cafeína, como las bebidas cola, también empeoran la diarrea.

Si la diarrea es frecuente y muy acuosa, dele de beber al niño una gran cantidad de líquido. La mayoría de los niños mayores de 3 años, cuando tienen diarrea, pueden tomar los líquidos habituales o bebidas deportivas. Si su niño muestra signos de deshidratación, puede darle una solución de rehidratación oral (como Pedialyte, Enfalyte o solución electrolítica pediátrica). A muchos niños no les gusta la solución de rehidratación oral debido al gusto salado. Es posible que prefieran la solución cuando está fría. Algunos niños prefieren los chupetines helados de solución de rehidratación oral. Estos se consiguen en las tiendas de comestibles y en las farmacias.

También puede tratar de darle un poco de sabor a la solución de rehidratación oral mezclándola con jugo. Use una proporción 1:2 (1 parte de jugo y 2 partes de solución de rehidratación oral). Si no existe la opción de la solución de rehidratación oral, ofrézcale al niño una bebida electrolítica deportiva como Gatorade.

Si su niño vomita, evite darle alimentos sólidos. Asegúrese de ofrecerle una cantidad abundante de líquido. Dele a su niño 1 ó 2 cucharaditas de líquido cada 5 minutos. Aumente la cantidad según la tolere. Si no ha vomitado en el transcurso de 4 horas, entonces puede comenzar a darle alimentos sólidos otra vez.

Cuando han tenido vómitos o diarrea, lo que muchos niños pueden digerir con mayor facilidad son los alimentos simples y ricos en almidón. Ejemplos de este tipo de alimentos incluyen cereales, pan, galletas, arroz, fideos, papas y plátanos. Su niño debería seguir comiendo alimentos sólidos mientras tiene diarrea. Para recuperarse, es importante una buena nutrición.

La diarrea infecciosa se transmite fácilmente

La diarrea causada por virus u otras infecciones es muy contagiosa. Higienice muy bien sus manos y las de su niño con agua y jabón cada vez que vaya al baño o le cambie el pañal.

Tratamiento de la dermatitis del pañal

La diarrea puede causar gran irritación en la piel de la zona del pañal. Aplique cremas o ungüentos sobre la piel del niño para reducir la dermatitis del pañal. Utilice petrolato (Vaseline) y cremas a base de óxido de zinc, como Penaten e Ihle's Paste. Limpie la piel de su niño inmediatamente después de cada deposición. Luego, aplique una capa abundante de crema protectora.

No le administre ningún medicamento para contrarrestar la diarrea a menos que el médico se lo indique

No existen medicamentos probadamente seguros y efectivos contra la diarrea causada por virus. De hecho, los antibióticos pueden hacer que la diarrea empeore. Pueden interferir con las bacterias saludables que viven en los intestinos.

Algunos medicamentos prescriptos o los de venta libre pueden causar muchos problemas. Pueden producir somnolencia excesiva, empeorar los cólicos o causar otros problemas. Otros pueden resultar peligrosos para los niños.

No administre a su niño medicamentos para contrarrestar la diarrea sin consultar antes con su médico. En general, el mejor tratamiento para la diarrea es evitar la deshidratación, dándole al niño gran cantidad de líquidos.

Cuándo es conveniente solicitar asistencia médica

Visite al pediatra si su niño:
muestra signos leves de deshidratación pero puede beber algunos líquidos;
ha estado vomitando durante más de 48 horas;
tiene menos de 3 meses de edad;
tiene fiebre y es mayor de 3 meses de edad;
presenta mucosidad en la diarrea;
tiene diarrea severa (más de 8 veces por día) durante más de 2 días;
tiene diarrea leve durante más de 2 semanas.

Lleve a su niño al servicio de urgencias más cercano o llame al 911 si su niño:
muestra signos de deshidratación y no puede beber líquidos;
el vómito o la diarrea son de color verdoso o sanguinolentos;
tiene dolor abdominal (en el vientre) intenso que empeora y no se alivia al mover el intestino;
aparenta estar muy enfermo;
tiene fiebre y/o diarrea que no disminuye, y es menor de 3 meses de edad.

Puntos clave

La diarrea consiste en evacuaciones intestinales frecuentes y blandas o acuosas.
La diarrea puede causar deshidratación, lo cual puede ser peligroso.
Los signos de deshidratación incluyen boca seca, ojos hundidos, orinar con poca frecuencia y mostrar poca energía.
Cuando su niño tenga diarrea, continúe con su dieta habitual. Debe ofrecerle una cantidad abundante de líquido.
Si su niño es un bebé, consulte con el médico acerca de darle ciertos líquidos.
Consulte con su médico antes de darle al niño solución oral de rehidratación para evitar la deshidratación.
Consulte con su médico si el niño no logra beber líquidos, presenta sangre en las heces o siente un dolor persistente. Consulte con su médico si su niño parece estar más enfermo.


 Algo le pasa a tu pequeño y como madre lo sabes.  Síntomas como ojos llorosos, fiebre, malestar, deshidratación, diarrea, falta de sueño y llanto incontrolable son los signos más evidentes con los que las mujeres pueden detectar que algo está afectando la salud de sus hijos, y que las han llevado más de una vez, angustiadas, a una sala de urgencias.
 
Para hacer más llevaderos estos difíciles momentos, es importante conocer las enfermedades más comunes que pueden afectar a los niños y saber qué hacer cuando, desafortunadamente,  la enfermedad toque la puerta de tu casa.

Aquí te contamos cuáles son las enfermedades más comunes que tus hijos pueden padecer y cuáles son sus síntomas que éstas frecuentemente presentan:

1. Cólera: Es una enfermedad producida por una bacteria, el vibrio-choleroe. Se adquiere por ingestión de agua o de alimentos (fruta, verdura, pescados, mariscos, etc.) contaminados por la bacteria. También, puede contraerse por falta de higiene personal, el inadecuado manejo del agua y de los alimentos y las precarias condiciones sanitarias. Sus síntomas más comunes son: vómitos, diarreas, fiebre, dolores abdominales y fuertes deshidrataciones.

2. Difteria: Es una enfermedad infectocontagiosa grave que se localiza en las mucosas, especialmente en la faringe. El contagio se presenta a través de la saliva y por los trozos de membranas que despide el enfermo al hablar, toser o estornudar. Sus síntomas más frecuentes son: fiebre, ganglios inflamados, piel pálida, problemas cardiacos,  dolor de garganta que evoluciona en forma de angina y la formación de las falsas membranas típicas de color grisáceo o amarillento.

3. Escarlatina: Es una enfermedad trasmitida por contagio, generalmente por vía respiratoria, que se presenta con mayor frecuencia en niños en edad escolar de 2 a 10 años de edad.  Sus síntomas más comunes son: escalofríos, piel caliente y pulso rápido debido a la gran temperatura del niño. Este estado se prolonga por espacio de uno o dos días, cuando al fin se produce la erupción. Primero toma las axilas y luego el cuello, la ingle y los pliegues del codo y  la cara. También, la lengua aparece hinchada y enrojecida y las amígdalas presentan un exudado cremoso.

4. Fiebre tifoidea: Es una enfermedad aguda generalizada que afecta al sistema linfático. Luego de un periodo de incubación de por lo menos 10 a 15 días, la enfermedad comienza con malestar, cefalea, anorexia y estreñimiento y en algunos casos diarrea. Sus síntomas más frecuentes son: náuseas, vómitos, dolores abdominales, bronquitis, neumonía, nefritis, entre otros.

5. Gripe o influenza: Enfermedad muy contagiosa que se difunde con rapidez. Es viral  y su contacto puede ser directo, a través de la saliva y de las partículas de secreciones nasales o bucales que el niño arroja al hablar, toser o estornudar. Sus síntomas más frecuentes son: fiebre alta, escalofríos, dolores de espalda y miembros, agotamiento, resfrío y bronquitis, dolor de garganta.

6. Hepatitis: La hepatitis es una inflamación del hígado causada por múltiples factores.  Puede ser de dos clases: de tipo A y B:
Hepatitis tipo A: Se contagia por vía fecal u oral o por algún contacto con productos sanguíneos, agua y alimentos contaminados.  Este tipo de hepatitis está causado por el virus de la hepatitis A (VHA), que se encuentra en las heces de las personas infectadas. Sus síntomas más comunes son: ataque abrupto de fiebre, fatiga, inapetencia, náuseas, dolor de estómago, orina de color oscuro e ictericia (color amarillento de la piel y en el blanco del ojo).
Hepatitis tipo B: La hepatitis B (también llamada hepatitis sérica) está causada por el virus de la hepatitis B (VHB). Se transmite por transfusión de sangre o productos sanguíneos, inoculación de drogas, alguna diseminación de líquidos orgánicos de personas infectadas.

7. Meningitis: Es la inflamación de las membranas (meninges) que recubren al cerebro. Se produce por la invasión de gérmenes (virus o bacterias) que ingresan al organismo a través de las vías respiratorias. Los gérmenes se transmiten a través de la mucosidad y la saliva, directamente de persona a persona o por medio de objetos contaminados llevados a la boca.  Los síntomas son distintos según la edad del afectado. Desde el nacimiento hasta los 2 años los síntomas más comunes son: fiebre, vómitos, decaimiento, irritabilidad, llanto continuo y baja repuesta a los estímulos habituales y a partir de los 2 años: fiebre superior a los 38, 5° C, escalofríos, dolor de cabeza intenso que aumenta con el estímulo de la luz, decaimiento, náuseas y vómitos; convulsiones y desmayo. A veces aparecen pequeñas manchas rojas en el cuerpo.

8. Sarampión: Es una enfermedad causada por un virus y que se adquiere o contagia por vía conjuntival y faríngea, de persona a persona y a través de gotas de secreción del enfermo al toser, hablar o estornudar. La cara, el tronco y los miembros del niño se cubren de pequeñas manchas rojizas sobre elevadas, que desaparecen con la descamación al cabo de 7 días. Los síntomas son: fiebre elevada, tos y sensibilidad a la luz, dolor muscular y de garganta, entre otros.

9. Otitis: La otitis es una inflamación del oído medio (espacio detrás del tímpano), muy frecuente durante la infancia, principalmente en los niños menores de 3 años de edad. La infección del oído medio produce un cúmulo de pus y fluidos, que presiona sobre el tímpano ocasionando dolor y pérdida de audición. Sus síntomas más frecuentes son: dolor intenso, cambios en el apetito o en el sueño, agitación e irritabilidad, supuración en los oídos, dificultad para escuchar correctamente, náuseas y fiebre.

10. Varicela: Esta enfermedad es causada por un virus del grupo herpes llamado Varicela-zoster. La varicela en niños y bebés se caracteriza por fiebre y la aparición de erupciones en la piel. El primer síntoma es un brote con vesículas o ampollas en toda la piel: cuero cabelludo y lesiones en la boca. En general, suele causar picores, fiebre alta, cefalea, náuseas, vómitos y pérdida de apetito.





¿QUÉ ES?
El sarampión es una enfermedad infecciosa, producida por un virus, llamado Morbillivirus, que pertenece a la familia de los paramixovirus. Cuando una persona "pasa" un ataque de sarampión queda inmunizada para toda la vida; sin embargo, es importante prevenir esta infección puesto que puede tener secuelas graves.

CAUSAS
Se trata de una enfermedad muy contagiosa, que se transmite a través del contacto directo con una persona infectada, o bien por el aire, con las gotitas de Pflügge (que son las diminutas secreciones expulsadas al hablar, estornudar o toser, y que tienen capacidad para transmitir determinadas infecciones). Generalmente, el sarampión se contrae durante la infancia, entre los 12 meses y los 4 años, aunque con el actual calendario de vacunas es una enfermedad muy infrecuente en España.

SÍNTOMAS DE SARAMPIÓN
El síntoma más característico del sarampión son las manchas de Koplik, también llamadas enantemas. Estas manchas consisten en puntitos blancos, rodeados de un halo de inflamación rojo, en las mejillas. Las manchas aparecen a los cuatro o cinco días desde que se inicia la enfermedad. Al principio, el sarampión cursa con fiebre, catarro, malestar general, fotofobia (sensibilidad a la luz), tos seca y conjuntivitis. Los episodios de fiebre pueden alcanzar hasta los 40 grados de temperatura, pero poco a poco van desapareciendo. Unos dos o tres días después de que aparezcan las manchas de Koplik se produce el exantema del sarampión.

El exantema se inicia con manchitas de color rojizo detrás de las orejas, por el cuello y en las mejillas. Estas manchitas pueden extenderse por el resto del cuerpo (tronco, brazos y piernas) en unas 48 horas. Durante esta fase es probable que se produzca una fiebre alta y, en algunos casos, también síntomas gastrointestinales, como diarreas, vómitos o dolor abdominal.

PREVENCIÓN
La vacuna contra el sarampión es una de las inmunizaciones que se aplican sistemáticamente en la infancia. La vacuna se administra habitualmente junto con la de la parotiditis y la de la rubéola y se inyecta en el músculo del muslo o en la parte superior del brazo.

TRATAMIENTOS
En caso de que se produzca la infección, el tratamiento administrado por el médico consiste en la administración de antitérmicos para la fiebre y antitusígenos, para afecciones del aparato respiratorio, como la tos. El enfermo tiene que guardar reposo. El sarampión es una enfermedad causada por un virus, por lo que el tratamiento antibiótico sólo se requiere cuando aparecen complicaciones bacterianas. La vacuna contra el sarampión se administra a los 15 meses de edad, dentro de la triple vírica, que inmuniza además, frente al virus de la rubéola y de la parotiditis (paperas). En caso de que el niño se haya vacunado con la triple vírica antes de los 15 meses, debe recibir una nueva dosis a los 15 meses.

La revacunación se realiza entre los 3 y los 6 años. En ocasiones, la vacuna puede generar reacciones adversas, principalmente fiebre y, con menos frecuencia sarpullidos. Estos efectos suelen desaparecer a los pocos días de la toma de la dosis. Los niños con alergias anafilácticas al huevo pueden requerir pruebas antes de administrar la vacuna, aunque normalmente la triple vírica no está contraindicada en estos casos.

Un niño con sarampión siempre debe mantenerse en calor y cómodo. Para reducir la fiebre se puede administrar paracetamol o ibuprofeno. Si aparece una infección bacteriana secundaria, se prescribe un antibiótico.

OTROS DATOS

Las complicaciones más frecuentes del sarampión son las infecciones bacterianas, como la otitis media o la neumonía, esta última sobre todo entre los lactantes. La encefalitis o inflamación del encéfalo es otra de las posibles complicaciones del sarampión, que puede producir deficiencias mentales. Sin embargo, este tipo de enfermedades no suele aparecer en niños bien nutridos y su incidencia es muy escasa.
La varicela es una de las enfermedades más comunes durante la infancia. Se reconoce muy fácilmente porque al niño le aparecen granitos de color rojo que le producen mucho picor y malestar.



La varicela es una enfermedad infecciosa causada por un virus de la familia de los herpes. Se caracteriza por fiebre y una erupción fácilmente reconocible.
Es muy común durante la infancia. No es grave, siempre que el niño no sufra trastornos inmunitarios.


¿Cuáles son sus síntomas?
El síntoma más evidente es la erupción, que suele iniciarse en la cabeza y en la espalda, y se propaga durante los tres o cuatro días siguientes. Llega a cubrir buena parte del cuerpo.
Las primeras marcas suelen ser de color rojo, pequeñas y muy características. Normalmente provocan picor.
Rápidamente se transforman en vesículas que, en la última fase de la varicela, se cubren de costra.
Estas lesiones a veces también aparecen en la boca, la garganta y los genitales.
Aparte del picor, la varicela suele causar en el niño fiebre, un ligero dolor de cabeza y pérdida de apetito.
Riesgo de contagio de la varicela
El riesgo de contagio se inicia unos tres días previos al brote y se mantiene hasta que todos los granitos están cubiertos con costras (normalmente unos siete días después de la erupción).
 Si el afectado se rasca, corre el riesgo de infección y de tener cicatrices para siempre.

Consejos para aliviar el picor
El prurito debe evitarse con baños de agua templada y jabón de pH neutro y de avena, hay que mantener una temperatura ambiente suave y vestir al niño con ropa holgada y ligera.
Debe lavarse las manos a menudo, y es fundamental mantener sus uñas cortas y limpias para que no se dañe si se rasca.
El pediatra puede prescribir un antihistamínico contra el picor.
En caso de fiebre, se puede administrar paracetamol o ibuprofeno.
No debe tomar Aspirina, pues ésta podría dar lugar al llamado Síndrome de Reye, que afecta al hígado y al cerebro.

En los lactantes y en niños inmunodeprimidos, se puede utilizar un antivírico.
La fiebre en niños y bebés

La fiebre es un aumento de la temperatura corporal que sirve para que nuestro organismo luche contra las infecciones. Cuando nuestro cuerpo activa sus defensas contra los gérmenes sube la temperatura corporal, por tanto, la fiebre no es nuestro enemigo, sino nuestro aliado, y lo importante no es reducirla, sino averiguar por qué se produce.

Para determinar cuál es la causa que produce la fiebre es imprescindible observar los síntomas que presenta el niño. Generalmente, la fiebre aparece en los niños por dolencias leves como infecciones de las vías respiratorias (resfriados, gripe, faringitis), del aparato digestivo (gastroenteritis, deshidratación)...

La temperatura de la fiebre y sus diferencias en los niños

La fiebre en niños y bebés
La fiebre se detecta mediante un termómetro de mercurio que se coloca bien en la axila o en el recto. Actualmente, también existen termómetros digitales que toman la temperatura al niño en la axila o en la frente. En cualquier caso, debemos tener en cuenta que el niño está febril cuando la temperatura en la axila supera los 37,5 ºC o los 38 ºC en el recto. Hasta los 39 ºC la fiebre se considera moderada y a partir de los 39 ºC hablamos de fiebre alta.


Cuando la temperatura es superior a 40 ºC o se produce un cambio brusco de la temperatura corporal en el niño, puede sufrir convulsiones. Por otra parte, la baja temperatura no tiene importancia salvo en los recién nacidos.

La fiebre de menos de 38 ºC en niños y bebés

No es recomendable bajar la fiebre cuando no sobrepasa los 38 ºC, ya que supone una defensa corporal para el niño que el ayuda a combatir la infección. Si el niño se encuentra bien, a pesar de la fiebre, no debemos usar medicamentos antitérmicos. En el caso de que se encuentre mal, se puede usar paracetamol y cuando estemos en casa conviene ofrecerle con frecuencia líquidos (agua, caldo o bebidas azucaradas) y quitarle la ropa de abrigo.

La fiebre por encima de 38 ºC en niños y bebés

No hay que alarmarse porque hasta los 39 ºC se considera moderada. En este caso, conviene administrar al niño la dosis adecuada de paracetamol o ibuprofeno, continuar con la administración de líquidos y bañar al niño llenando con agua templada un tercio de la bañera. El baño debe durar unos 30 minutos, mientras le mojamos con una esponja suave empapada en agua, hasta comprobar que la temperatura sea inferior a 38,9 ºC.

¿Cuándo es necesario bajar la fiebre de los niños?

Es obligatorio bajar la fiebre cuando supere los 40 ºC en los niños y los 39 o 39,5 ºC  en los lactantes. Cuando la temperatura supera los 41 ºC o los 40 ºC en menores de 3 meses, es urgente reducir la temperatura. Y además, en general, se deben usar medicamentos antitérmicos cuando el niño presente además de fiebre, cefalea acusada (dolor de cabeza), dolor en las articulaciones o molestias fuertes.

Para bajar la fiebre alta resulta efectivo poner compresas de agua a temperatura ambiente, nunca heladas, sobre la frente o el cuerpo del niño, bañar al niño en agua templada y desabrigarlo.

¿Llevamos al niño al pediatra o a Urgencias?


Cuando el niño presenta fiebre alta siempre es preciso llevarle al pediatra, pero debemos acudir a Urgencias cuando veamos que el niño respira con dificultad, ha tenido convulsiones, está muy decaído, adormilado o irritable, o presenta manchas en la piel.
Niña con termómetro en boca

Por lo general a los padres siempre les asusta cuando la temperatura de los pequeños aumenta. La fiebre no siempre es un signo de infección. Es la respuesta del cuerpo a una posible infección, a alguna enfermedad vírica, o incluso a la reacción de una vacuna o al exceso de ropa que lleve el niño.

Si notas que tu hijo tiene fiebre, no hay razón para preocuparte en demasía. Lo mejor es llevarlo al pediatra, ya que sólo él podrá diagnosticar y determinar qué es lo que está causando la fiebre al niño y cómo tratarla. Si la fiebre de tu hijo os ha pillado en plena noche o en un día festivo, puedes esperar intentando bajar la fiebre con algunos consejos caseros, antes de recurrir a los medicamentos que el pediatra del niño irá prescribir:


Consejos para bajar la temperatura corporal de los niños


1- Quitar la ropa del niño para evitar que la temperatura de su cuerpo suba aún más. Vístele con algo ligero, preferiblemente de algodón. Si es un bebé, el pañal ya será suficiente.


2- Mantener al pequeño en una habitación bien ventilada pero que no ofrezca corriente de aire.

3- Bañar al bebé o al niño con agua tibia. El agua fría podría aumentar aún más la fiebre.

4- Aplicar compresas frías con un paño húmedo, limpio y fresco, sobre la frente, la parte posterior del cuello y las muñecas del niño. Eso le hará sentir más aliviado.

5- Ofrecer una dieta líquida al niño para compensar las pérdidas generadas por el sudor y evitar la deshidratación. Es aconsejable que el niño tome agua mineral, zumos de fruta y caldos ligeros. El suero también es indicado principalmente para los bebés.

6- Evitar que el niño se mueva. Un niño con fiebre debe descansar para ayudar a que la temperatura de su cuerpo baje.

7- Ofrecer una infusión de girasol hecha con los pétalos secos de esta flor. Dejarlas en reposo por 10 minutos en agua hirviendo, luego filtrar y añadir miel o azúcar. El niño debe beber de 2 a 3 cucharadas, a cada 8 horas.


8- Rodajas de patata cruda en la planta de los pies del pequeño también funciona para disminuir la fiebre. Cuando estén calientes, deben ser cambiadas. Eso refrescará la temperatura del niño. Solo se debe llevar el niño a un servicio médico de urgencia cuando el pequeño sea un bebé menor de tres meses, o un niño mayor cuando la fiebre alcance 39 grados centígrados.